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14.8.07
Llover perros y gatos
En el Antiguo Testamento tan sólo se hace una referencia al gato, asegurando que estos “caerían del cielo como lluvia sobre la cabeza de los babilonios”, como castigo por tus horrendos pecados.
Y cuando se estudia inglés, una de las cosas más graciosas que nos enseñan es el famoso “llueve a cántaros”, en inglés el conocido y extraño “it is raining cats and dogs“, llueven perros y gatos. Qué expresión más rara.
Ahora, releyendo el libro del etólogo Desmond Morris, “Observe a su gato“, se encuentra la explicación, que se reproduce aquí, a título de cita:
¿Por qué los ingleses la expresión “llover a cántaros la expresan con la frase “llover perros y gatos (¡t is raining cats and dogs)?
Esta frase se hizo popular en Inglaterra hace varios siglos, en una época en que las calles de las ciudades eran estrechas, sucias y tenían muy mal drenaje. Por lo general, las fuertes tormentas producían inundaciones torrenciales que ahogaban a un buen número de gatos famélicos y a perros que hurgaban comida por las callejuelas. Después de pasada la tormenta, la gente saldría de sus casas y se encontraría los cuerpos muertos de esos desgraciados animales, y los más crédulos de ellos se imaginarían que los cuerpos debían haber caído del cielo, y así, literalmente, habrían llovido perros y gatos.
Algunos clasicistas prefieren una explicación más antigua, sugiriendo que la frase se deriva del vocablo griego para catarata: catadupa. Si la lluvia caía en torrentes - como una cascada -, en ese caso la expresión “llover catadupa, habría degenerado en “llover cats and dogs (gatos y perros).
Pues nada, que no te acostarás sin saber una cosa más.
24.7.07
Bolívar y su perro Nevado.Reposición del 22-02-06
"El Libertador" Simón Bolívar, tuvo dos compañeros inseparables, el indio Tinjacá, y un hermoso perro mucuchíes llamado Nevado . . .
Mucuchíes, fundado en 1596, pequeño pueblo del Estado Mérida, a sólo 45 Km. de la ciudad de Mérida, con sus altos páramos, vientos, cumbres nevadas, y casas de piedra, recibió al Libertador Simón Bolívar en el año 1813, cuando realizaba la que fué su Campaña Admirable.
Después de la batalla de Niquitao, el 2 de Julio de 1813, se dirigió El Libertador a Mérida, donde permaneció durante 18 días, saliendo luego hacia Mucuchíes. En su paso por el Páramo de Mucuchíes, concretamente en Moconoque, una casa que estaba aproximadamente a 6 kilómeros de la villa de Mucuchíes, el señor Vicente Pino le regaló al Libertador un hermoso perro de la raza conocida como "mucuchíes". Esta raza, es descendiente del mastín de los pirineos; estos mastines fueron traídos al país por los sacerdotes que fundaron la ciudad de Mucuchíes para que cuidaran los grandes rebaños de ovejas que traían de España. Perros de gran tamaño, fuertes, inteligentes y hábiles que defendían los rebaños de los depredadores, y con los cruces y el tiempo llegaron a conformar la raza llamada Mucuchíes. El hermoso perro que recibió El Libertador, se llamaba Nevado. Dice la historia, que era negro como el azabache, las orejas, el lomo y la cola blancos, lo que hacía recordar la cresta nevada de los páramos andinos, razón por la cual, le pusieron por nombre "Nevado", como nevados eran los páramos. Vicente Pino se puso a las órdenes del Libertador, le dió la información necesaria para llegar a la villa de Mucuchíes, y además asignó al servicio del Libertador, a un indio mucuchero llamado Tinjacá, que había sido criado por él, amaba a los perros, y además conocía muy bien a Nevado.
Quiso Bolívar que alguien cuidara del perro, y quien mejor que Tinjacá, por lo que le asignó este trabajo y de él aprendió Bolívar los silbidos para llamar a Nevado. Los oficiales del Estado Mayor bautizaron a Tinjacá como el "Edecán del Perro", quedando así sellada la unión del Libertador, el indio y el perro, unión esta, que sólo teminaría con la muerte.
Cuentan que Nevado correteaba alegre al lado del alto caballo de guerra del Libertador, y que le acompañó por las ciudades y campos de batalla, recorridos en la gesta libertadora. En plena batalla, Nevado ladraba muy alto, sobresaliendo sus ladridos por sobre el fragor de la lucha, como dando ánimo a su dueño. Y cuando Bolívar entró triunfante a Caracas, recibiendo el aplauso y la admiración de toda la ciudad, muchas de las flores que le lanzaban al Libertador, le caían a Nevado, y dicen que Bolívar aseguraba que el perro también merecía el homenaje de esas flores.
Así, vivió Nevado junto a su dueño muchas batallas, sitios, vida de campamento, triunfos y derrotas, siempre acompañados por Tinjacá. Pero fué en la batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821, cuando llegó la separación definitiva.
Después de la gloriosa batalla, que dió la libertad definitiva a su patria: Venezuela, se acercaron al Libertador dos de sus soldados, en quienes El Libertador, por la expresión que traían pudo adivinar que las noticias no eran buenas. En efecto traían la noticia de que Tinjacá estaba mal herido, y también Nevado. Bolívar lanzó su caballo al galope hasta el sitio en la llanura donde le habían señalado que estaban sus dos compañeros. Al llegar, Tinjacá con lágrimas en los ojos sólo pudo decirle:"¡ Ah mi General, nos han matado al perro ... !"
Bolívar viendo a Nevado, ya muerto, tinto en sangre, no pudo decir nada. Cuenta Tulio Febres Cordero, el historiador de Mérida, que en los ojos del Libertador, brilló una gran lágrima de dolor.
Los orígenes del Mucuchies son confusos. Se piensa desciende de varios perros protectores del ganado traídos a Venezuela por los españoles al principio del siglo XIX. Se piensa que estos perros traídos por españoles incluyeron el Mastín Español , los Grandes Pirineos, y el Mastín de los Pirineos . La mayoría de estas razas eran muy variables en este tiempo y en su historia y mezclados a una cierta raza venezolana nativa creó posiblemente el Mucuchies. Antes de 1926-27, el Mucuchies se podía encontrar en los Andes y más allá, particularmente en Caracas. Después la raza comenzó a caer presa por endogamia. Para combatir esta degeneración, un grupo de criadores en cuestión se reunió en 1961 para formar un club. Junto este club comenzó a criar mejorando tipo y uniformidad . En 1964, el Mucuchies fue señalado la raza nacional de Venezuela. Dicen que desde entonces la raza se ha estandardizado y mejoró.Sin embargo, el club fue disuelto. Cómo esto afectará el futuro de esta raza, sólo el tiempo puede decir.
Recomendamos la lectura de El Perro en Venezuela por Marta Mikulan.1998
18.4.07
Dramaturgia humano-perruna

Se trata de lecturas dramatizadas, de obras cortas venezolanas y latinoamericanas, cuyo eje central es "El perro".
2.2.07
Un perro en Nueva York...

Vivir con otros seres implica aprender a vivir haciendo compromisos. Durante los últimos veinte años, los parques de Nueva York sin secciones para perros han permitido, de nueve de la mañana a nueve de la noche, que los perros pudieran pasear sin correa. Debido a quejas recientes de la Asociación Cívica del Parque Juniper, en Queens, el tema ha sido nuevamente tratado. El 5 de diciembre, la Comisión de Salud votó sobre el futuro de las horas sin correa.
Perros cobradores en los ascensores, pomeranos en los metros, bullmastiffs cruzando el Puente de Brooklyn… es fácil olvidar lo extraño que es que vivan perros en Nueva York, en primer lugar.
Es lo más improbable que uno puede imaginar como entorno para perros, y sin embargo hay aquí 1.4 millones de ellos. ¿Por qué los mantenemos en nuestros apartamentos y casas, siempre a costas de algo y los inconvenientes? ¿Es posible acaso, en una ciudad, dar una buena vida a un perro? ¿Y qué es una buena vida? ¿Importa el voto de la comisión de salud pública?
Yo adopté a George (un gran danés/labrador/bullterrier/galgo/león africano/y otros, o sea un mestizo de Brooklyn) porque pensé que sería divertido. Pero resultó que ella la pasa mal la mayor parte del tiempo.Se monta encima de mis invitados, se come los juguetes de mi hijo (y de vez en vez trata de comérselo a él también), está obsesionada con las ardillas, arremete contra los monopatines y los judíos ortodoxos, tiene la erudita habilidad de encontrar el camino entre las lentes de la cámara y temas de toda foto tomada en su cercanía, apoya su trasero en las personas menos interesantes, escarba en las macetas con las plantas recién colocadas, araña los tapetes nuevos, lame los platos que van en camino a la mesa y de vez en cuando evacua en el lado equivocado de la puerta. Mientra escribo, ha puesto su cabeza encima de mis pies. La adoro.Nuestras luchas -por comunicarnos, reconocernos y acomodarnos a los deseos de ambos, simplemente vivir juntos- me obligan a relacionarme con algo, más bien con alguien que es completamente diferente. George obedece un puñado de palabras, pero nuestra relación toma lugar casi enteramente fuera de la lengua. Parece tener emociones e ideas, deseos y temores. A veces pienso que los entiendo; a menudo, no. Es un misterio para mí. Y yo debo ser un misterio para ella.Por supuesto, nuestra relación no es siempre una lucha. Mi paseo matinal con George es muy a menudo el plato fuerte del día -cuando tengo mis mejores ideas, cuando más aprecio tanto la naturaleza como la ciudad, y, en un sentido más profundo, la vida misma. Nuestra hora juntos es en parte una compensación por las cargas de la civilización: la ropa del hombre de negocios, e-mail, dinero, etiqueta, paredes e iluminación artificial. Incluso es una especie de compensación por el lenguaje.
¿Por qué mirar a un perro lo puede a uno llenar de felicidad? ¿Y por qué hace que uno se sienta, en el mejor sentido de la palabra, humano?Muy a menudo son los niños los que quieren perros. En un estudio reciente, cuando les preguntaron que nombraran a las diez ‘personas’ más importantes de sus vidas, los niños de edades de siete a diez incluyeron en promedio dos mascotas. En otro estudio, el 42 por ciento de los niños de cinco mencionaron espontáneamente a sus perros cuando se les preguntó: “¿A quién buscas cuando te sientes triste, enfadado, feliz o si quieres compartir un secreto?” En casi todos los libros para niños en la librería de mi barrio hay un héroe animal. Pero entonces, a sólo unos metros, en la sección de cocina, casi todos los libros incluyen recetas para cocinar animales. ¿Hay algo más ilustrativo de nuestra paradójica relación con el mundo no-humano?En el curso de nuestras vidas, pasamos de una relación cálida y benévola con los animales (aprendemos a ser responsables a través del cuidado de nuestras mascotas, acariciándolas y confiando en ellas), a una relación cruel (casi todos los animales criados para el consumo en este país son criados por la industria biológica -pasan sus vidas confinados, medicados con antibióticos y otros fármacos).¿Cómo se explica esto? ¿Reemplazamos la bondad por crueldad? No lo creo. Creo que es, en parte, porque a medida que nos volvemos viejos, estamos menos expuestos a los animales. Y nada facilita tanto la indiferencia o el olvido como la distancia. En este sentido, perros y gatos han sido muy afortunados: son los únicos animales a los que estamos expuestos íntimamente todos los días.El sentido común popular y los estudios en ciencias de la conducta por igual consideran las relaciones que tienen los niños con sus compañeros animales en general como benéficas. Pero uno no tiene que ser niño para aprender de los animales. Son precisamente mis frustraciones con George, y los inconvenientes que ella crea, los que refuerzan en mí la convicción de la necesidad del compromiso cuando se comparte un espacio con otros seres.Los argumentos prácticos contra las horas sin correa pueden ser refutadas fácilmente. Uno no tiene que ser un zoólogo o etólogo para saber que mientras espacio tenga un perro para ejercitar su naturaleza de perro -correr y jugar, compartir con otros perros-, más feliz será. Los perros felices, como la gente feliz, tiende a no ser agresiva. Desde que se ha permitido que los perros corran libres por los parques de la ciudad, las mordidas de perros han disminuido en un noventa por ciento. Pero hay otro argumento que no es tan fácil rebatir: alguna gente no quiere ser molestada por perros. Dar espacio a los perros significa necesariamente quitarle espacio a los humanos.Hemos tenido este último debate, bajo diferentes formas, durante décadas. Una y otra vez nos vemos confrontados con la realidad -algunos dirían el problema- de que compartimos el espacio con otros seres vivos, sean perros, árboles, peces o pingüinos. Los perros en el parque son un ejemplo de algo que a menudo es demasiado abstracto o lejano como merecer nuestra atención.La existencia misma de los parques es una respuesta a este debate: los primeros neoyorquinos tuvieron la previsión de reconocer que si no dejábamos espacio para la naturaleza en nuestras ciudades, que entonces no habría naturaleza. Hace poco se calculó que el valor inmobiliario del Central Park sería de unos 500 billones de dólares. Lo que es lo mismo que decir que árboles y césped nos molestan por un valor de un trillón y medio de dólares. Pero no los pensamos como algo inconveniente. Lo vemos como un balance.Vivir en un planeta con un tamaño fijo requiere compromisos, y aunque somos la única parte que puede negociar, no somos las únicas partes sentadas a la mesa. Nunca hemos pedido más, y nunca hemos tenido menos. Nunca ha habido menos aire o agua limpia, menos peces o menos árboles maduros. Si no estamos simplemente ignorando la situación, estamos esperando una solución tecnológica que impedirá nuestra destrucción, y nos permitirá seguir viviendo sin compromisos. Quizás los zoológicos puedan ser un remplazo adecuado para los animales salvajes en sus entornos naturales. Quizás seamos capaces de recrear el Amazonas en alguna otra parte. Quizás algún día podremos crear, vía la ingeniería genética, perros que no tengan ganas de correr. Quizás. ¿Pero harán esos futuros que nos sintamos, en el mejor sentido de la palabra, humanos?He estado sacando a George al Parque Prospect dos veces al día durante más de tres años, pero sus correteos siguen siendo una revelación para mí. Sin esfuerzo, alegre, corre un poco más rápido que los humanos más rápidos del planeta. Y más rápido, me he dado cuenta, que los otros perros del parque. George puede ser el animal terrestre más rápido de Brooklyn. Una o dos veces en las mañanas, sin ningún motivo aparente, se echa a correr a toda velocidad. Otros dueños de perros no pueden evitar mirarla. De vez en vez alguien la anima. Son momentos entrañables.
Jonathan Safran Foer es el autor de ‘Extremely Loud and Incredibly Close’.
Perros cobradores en los ascensores, pomeranos en los metros, bullmastiffs cruzando el Puente de Brooklyn… es fácil olvidar lo extraño que es que vivan perros en Nueva York, en primer lugar.
Es lo más improbable que uno puede imaginar como entorno para perros, y sin embargo hay aquí 1.4 millones de ellos. ¿Por qué los mantenemos en nuestros apartamentos y casas, siempre a costas de algo y los inconvenientes? ¿Es posible acaso, en una ciudad, dar una buena vida a un perro? ¿Y qué es una buena vida? ¿Importa el voto de la comisión de salud pública?
Yo adopté a George (un gran danés/labrador/bullterrier/galgo/león africano/y otros, o sea un mestizo de Brooklyn) porque pensé que sería divertido. Pero resultó que ella la pasa mal la mayor parte del tiempo.Se monta encima de mis invitados, se come los juguetes de mi hijo (y de vez en vez trata de comérselo a él también), está obsesionada con las ardillas, arremete contra los monopatines y los judíos ortodoxos, tiene la erudita habilidad de encontrar el camino entre las lentes de la cámara y temas de toda foto tomada en su cercanía, apoya su trasero en las personas menos interesantes, escarba en las macetas con las plantas recién colocadas, araña los tapetes nuevos, lame los platos que van en camino a la mesa y de vez en cuando evacua en el lado equivocado de la puerta. Mientra escribo, ha puesto su cabeza encima de mis pies. La adoro.Nuestras luchas -por comunicarnos, reconocernos y acomodarnos a los deseos de ambos, simplemente vivir juntos- me obligan a relacionarme con algo, más bien con alguien que es completamente diferente. George obedece un puñado de palabras, pero nuestra relación toma lugar casi enteramente fuera de la lengua. Parece tener emociones e ideas, deseos y temores. A veces pienso que los entiendo; a menudo, no. Es un misterio para mí. Y yo debo ser un misterio para ella.Por supuesto, nuestra relación no es siempre una lucha. Mi paseo matinal con George es muy a menudo el plato fuerte del día -cuando tengo mis mejores ideas, cuando más aprecio tanto la naturaleza como la ciudad, y, en un sentido más profundo, la vida misma. Nuestra hora juntos es en parte una compensación por las cargas de la civilización: la ropa del hombre de negocios, e-mail, dinero, etiqueta, paredes e iluminación artificial. Incluso es una especie de compensación por el lenguaje.
¿Por qué mirar a un perro lo puede a uno llenar de felicidad? ¿Y por qué hace que uno se sienta, en el mejor sentido de la palabra, humano?Muy a menudo son los niños los que quieren perros. En un estudio reciente, cuando les preguntaron que nombraran a las diez ‘personas’ más importantes de sus vidas, los niños de edades de siete a diez incluyeron en promedio dos mascotas. En otro estudio, el 42 por ciento de los niños de cinco mencionaron espontáneamente a sus perros cuando se les preguntó: “¿A quién buscas cuando te sientes triste, enfadado, feliz o si quieres compartir un secreto?” En casi todos los libros para niños en la librería de mi barrio hay un héroe animal. Pero entonces, a sólo unos metros, en la sección de cocina, casi todos los libros incluyen recetas para cocinar animales. ¿Hay algo más ilustrativo de nuestra paradójica relación con el mundo no-humano?En el curso de nuestras vidas, pasamos de una relación cálida y benévola con los animales (aprendemos a ser responsables a través del cuidado de nuestras mascotas, acariciándolas y confiando en ellas), a una relación cruel (casi todos los animales criados para el consumo en este país son criados por la industria biológica -pasan sus vidas confinados, medicados con antibióticos y otros fármacos).¿Cómo se explica esto? ¿Reemplazamos la bondad por crueldad? No lo creo. Creo que es, en parte, porque a medida que nos volvemos viejos, estamos menos expuestos a los animales. Y nada facilita tanto la indiferencia o el olvido como la distancia. En este sentido, perros y gatos han sido muy afortunados: son los únicos animales a los que estamos expuestos íntimamente todos los días.El sentido común popular y los estudios en ciencias de la conducta por igual consideran las relaciones que tienen los niños con sus compañeros animales en general como benéficas. Pero uno no tiene que ser niño para aprender de los animales. Son precisamente mis frustraciones con George, y los inconvenientes que ella crea, los que refuerzan en mí la convicción de la necesidad del compromiso cuando se comparte un espacio con otros seres.Los argumentos prácticos contra las horas sin correa pueden ser refutadas fácilmente. Uno no tiene que ser un zoólogo o etólogo para saber que mientras espacio tenga un perro para ejercitar su naturaleza de perro -correr y jugar, compartir con otros perros-, más feliz será. Los perros felices, como la gente feliz, tiende a no ser agresiva. Desde que se ha permitido que los perros corran libres por los parques de la ciudad, las mordidas de perros han disminuido en un noventa por ciento. Pero hay otro argumento que no es tan fácil rebatir: alguna gente no quiere ser molestada por perros. Dar espacio a los perros significa necesariamente quitarle espacio a los humanos.Hemos tenido este último debate, bajo diferentes formas, durante décadas. Una y otra vez nos vemos confrontados con la realidad -algunos dirían el problema- de que compartimos el espacio con otros seres vivos, sean perros, árboles, peces o pingüinos. Los perros en el parque son un ejemplo de algo que a menudo es demasiado abstracto o lejano como merecer nuestra atención.La existencia misma de los parques es una respuesta a este debate: los primeros neoyorquinos tuvieron la previsión de reconocer que si no dejábamos espacio para la naturaleza en nuestras ciudades, que entonces no habría naturaleza. Hace poco se calculó que el valor inmobiliario del Central Park sería de unos 500 billones de dólares. Lo que es lo mismo que decir que árboles y césped nos molestan por un valor de un trillón y medio de dólares. Pero no los pensamos como algo inconveniente. Lo vemos como un balance.Vivir en un planeta con un tamaño fijo requiere compromisos, y aunque somos la única parte que puede negociar, no somos las únicas partes sentadas a la mesa. Nunca hemos pedido más, y nunca hemos tenido menos. Nunca ha habido menos aire o agua limpia, menos peces o menos árboles maduros. Si no estamos simplemente ignorando la situación, estamos esperando una solución tecnológica que impedirá nuestra destrucción, y nos permitirá seguir viviendo sin compromisos. Quizás los zoológicos puedan ser un remplazo adecuado para los animales salvajes en sus entornos naturales. Quizás seamos capaces de recrear el Amazonas en alguna otra parte. Quizás algún día podremos crear, vía la ingeniería genética, perros que no tengan ganas de correr. Quizás. ¿Pero harán esos futuros que nos sintamos, en el mejor sentido de la palabra, humanos?He estado sacando a George al Parque Prospect dos veces al día durante más de tres años, pero sus correteos siguen siendo una revelación para mí. Sin esfuerzo, alegre, corre un poco más rápido que los humanos más rápidos del planeta. Y más rápido, me he dado cuenta, que los otros perros del parque. George puede ser el animal terrestre más rápido de Brooklyn. Una o dos veces en las mañanas, sin ningún motivo aparente, se echa a correr a toda velocidad. Otros dueños de perros no pueden evitar mirarla. De vez en vez alguien la anima. Son momentos entrañables.
Jonathan Safran Foer es el autor de ‘Extremely Loud and Incredibly Close’.
6.1.07
Feliz Día de Reyes

Esta fiesta tiene un origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de la región europea, el 6 de enero en la región de Egipto y Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece".
Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de nuestro Señor. Siguiendo la creencia gnóstica los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota ( la santa luz).
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV. donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.
La Epifanía y los Reyes Magos
Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación como la venida de la carne y manifestación de la divinidad; en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de un grupo de magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.
De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana mas importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.
El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.
21.12.06
Emiliano y los perros ( Una historia de Navidad )

Emiliano amanecía cada día en un rincón distinto del barrio. Aquél que le había dado cobijo durante la noche, con un techo de estrellas sobre su cabeza. Emiliano pernoctaba allí donde la noche llegaba a diario a su realidad. Y lo hacía al calor de sus amigos, que le rodeaban fieles aportando calidez física y afectiva. Seis, siete, ocho perros amigos le acompañaban en su vagabundeo diurno y en su descanso nocturno. Y Emiliano los trataba con extraordinarios cuidados y mimos, aún a costa de sus propias privaciones.
Pero ¿quién era Emiliano?. Por el barrio se comentaban diversas historias sobre su vida. Pero todas coincidían en un punto: se trataba de un hombre nacido en una familia de clase media. Poseía estudios universitarios y había sido funcionario de carrera en el Instituto Cartográfico Nacional.
En su edad joven, con un trabajo estable, una casa familiar (sin familia, eso sí) y un nivel de vida de tipo medio, algo debió de pasar por la mente de Emiliano. Comenzó recogiendo cuantos perrillos abandonados encontraba a su paso, hasta que la casa terminó por asemejarse más a un albergue canino que a un hogar. Los vecinos expresaron a Emiliano sus quejas sin resultado alguno. Vinieron entonces las denuncias y las pretensiones de desalojar a los canes. Hasta que un día, aquel alma grande y aquella mente que con frecuencia se negaba a pensar de acuerdo con los modos establecidos, al unísono decidieron vivir al margen de horizontes que limitan.
Y comenzó una nueva etapa, abandonando su trabajo y abandonando su casa, para vivir en libertad. Sin vecinos arriba y abajo que se molestan por saberle feliz. Sí, la calle, la calle sería en adelante su hogar.
Educado siempre, digno, sin concesiones a la tentación de mendigar, Emiliano únicamente sufría si un día se encontraba sin posibilidad de dar de comer a sus canes compañeros. Y éstos crecían en número cada verano. Todos los que eran abandonados por sus amantísimos amos, encontraban cariño al lado de Emiliano. Lamentablemente, el número siempre se equilibraba por la falta de alguno de ellos. La ausencia de higiene y de cuidados veterinarios se encargaba de impedir que el número creciera demasiado.
A primeras horas de la mañana, era frecuente ver a Emiliano durmiendo en un rincón de la calle, rodeado de sus amigos para los que nunca faltaba una raída manta aunque él dejara que su cuerpo descansara directamente sobre el suelo.
Su conversación, siempre instruida y atenta, hacía que contara con la simpatía y la generosidad de los que habitualmente pasaban a diario por su lado. Esto era lo que le permitía sobrevivir.
Y aquella noche de finales de Diciembre, en plenas vacaciones Navideñas, el aire congelaba el aliento. Aparecían las calles desiertas y, aquellos a los que alguna necesidad les hacía salir de sus casas, caminaban apresurados y prácticamente enfundados hasta los ojos. Incluso las bombillas de colores, y su misión de aportar ambiente Navideño a las calles, parecían haber sido vencidas por la gélida noche y ofrecían una luz tenue, pobre, fría también. Algunas, incluso, habían decidido dejar de brillar para siempre. Y mostraban unas figuras Navideñas imposibles, truncadas, deshechas.
De vuelta a casa, pasé a su lado. Sus amigos los perros habían sido cuidadosamente tapados con mantas compartidas, y se apretaban unos contra otros intentando transmitirse un calor que no tenían. A sus ojos abiertos no acudía el sueño. El frío y el hambre no son buenos compañeros de los sueños. A su lado, Emiliano frotaba con energía sus manos. Siempre se había negado a acudir a pasar la noche al refugio donde los Servicios Sociales Municipales le ofrecían cama y comida. Le habrían requisado a sus amigos, los habrían enviado a la perrera municipal. Y él nunca consentiría eso, ellos no estaban abandonados, le tenían a él.
Contestó a mi saludo deseándome buenas noches. Agradeció, como siempre atento sin servilismos, la moneda que habitualmente depositaba en su mano de uñas largas y negras y de piel cubierta de una suciedad acumulada de varias fechas (lavarse las manos en una fuente de la calle en pleno invierno, no es precisamente un placer). Sus amigos sólo me siguieron con la mirada.
También yo le deseé buenas noches y proseguí con prisa mi camino. Y de repente, oír mi voz expresando ese deseo a alguien en aquellas condiciones, removió algo dentro de mí, del corazón, de mi mente ya acostumbrada a ver feliz a Emiliano en cualquier situación. ¿Era mi moneda habitual la forma de tranquilizar mi conciencia por la parte de responsabilidad que me tocara en la situación de todos los Emilianos?. Pero aquel mi expresado deseo de “buenas noches” me sonó tan banal, que era demasiado incluso para mi conciencia, acomodada y posiblemente poco autoexigente.
Desvié mi trayecto y entré en uno de esos supermercados de horario nocturno. Llené sendas bolsas con algo de embutido, de pan, leche, de alguna chuchería y... también de un poco de vino que aportara calor. En la otra bolsa puse suficiente número de latas con comida para perros y caminé contenta al encuentro de Emiliano. Seguía en el mismo lugar, seguía frotándose enérgicamente las manos.
Satisfecha, le entregué las bolsas y, tratando de evitar el tono grave que en ese momento se empeñaba en ensombrecer mi voz, “por si aún no habéis cenado” le dije con premeditada jovialidad intentando no herir su dignidad.
Emiliano me miró -gracias- dijo, y sonrió, sólo sonrió. Rápidamente se puso a rebuscar en las bolsas, poniendo hacia un lado, sin hacerle caso, cada artículo de comida que encontraba dentro. Así hasta que tocó el turno a aquélla en que estaban las latas para los canes. Me miró y sonrió de nuevo, con abierta sonrisa esta vez. “Gracias” -repitió- “habría sido suficiente con esto, yo estoy bien”. Y se volvió, ya ignorándome, con prisa por preparar a sus expectantes amigos la ansiada comida.
Y ahora, ya no fui capaz de expresarle otro “buenas noches”. Solo me encaminé de nuevo a mi casa, donde me esperaba el calor. El del cariño de mi familia, el de la calefacción de la casa, el de la sopa de mi cena, el de la música Navideña de aquellos niños vestidos de pastorcitos que cantaban esa noche en la televisión. De repente aprecié todo cuanto poseía y supe, como nunca, lo superficiales que eran mis sensaciones de necesidad.
Pero Emiliano me había enseñado. Y aprendí que yo carecía de dones en los que él era inmensamente rico: su capacidad para ser feliz sin nada, su sentido de la amistad anteponiendo las necesidades de sus amigos a las suyas propias, su espíritu libre sin calendarios ni relojes que vienen a recordarte fechas, horas...
Y mi calendario, inmisericorde, se empeñó en recordarme que era Navidad, pero que existen en el año 365 noches...
Autor desconocido
CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL ESPIRITU DE LA NAVIDAD

Navidad es una palabra que viene del término Natividad, del latín Nativitas, que quiere decir nacimiento, en este caso, tradicionalmente se refiere a un nacimiento que es un acontecimiento muy especial y grandioso, un nacimiento que eleva espiritualmente a toda la humanidad, el nacimiento de Jesús. Ahora bien, en esta era de Acuario la Navidad también se refiere a nuestro nacimiento del cristo interno, es decir, que es el momento de nacer a otros planos, el emocional, el mental y el espiritual...
...para que nazcan nuestros estados superiores que todos poseemos, tales como, el bien, la alegría, la veracidad, el trabajo fructífero, el perdón y la fraternidad.Esta expansión de la energía en muchas culturas se ha relacionado con los solsticios. A lo largo de la historia el solsticio de invierno ha tenido una gran significación, tanto así, que en su afán de cristianizar a los pueblos paganos, la iglesia llevó a esta festividad el nacimiento de Jesús, a fin de hacer olvidar celebraciones y adoraciones a dioses paganos.Pero vayamos por partes, primero veamos que es en si el solsticio, es el tiempo en que el sol se encuentra más alejado del ecuador, lo más lejos al sur en invierno o al norte en verano.El solsticio de invierno se inicia a las 12 am del día 22 de diciembre y culmina el día 24 a la media noche, durante este tiempo, el sol pareciera detener su movimiento, de ahí la palabra solsticio, sol estático, para luego el día 25 volver a levantarse, renacer. La tierra gira en una elipse y no en un círculo alrededor del sol, este movimiento llamado traslación dura 365 días y 6 horas. Por otra parte la tierra no está completamente vertical, sino que su eje está inclinado 23º 27' grados, y así viaja por la elipse con dicha inclinación, por lo que en los lados más alejados del sol la intensidad de luz y calor sea variable, en el día 22 de diciembre el sol apunta directamente al hemisferio sur, por lo que en el hemisferio norte es invierno, con días cortos, largas noches y mucho frío, del 22 al 25 de diciembre el sol aparece con su máxima declinación al sur, dando el aspecto de estático, para luego comenzar de nuevo su viaje hacia el norte, trayendo luz y calor.De ahí vienen las celebraciones de el 21 del Espíritu de la Navidad y el 25 del Nacimiento de Jesús, quien trajo la luz a la humanidad, por lo que ambas celebraciones son de carácter solar.Siguiendo con los eventos astronómicos, notaremos que el eje terrestre del norte durante estos 3 días está dirigido o apuntando hacia el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea, lo cual no sucede durante el solsticio de verano, este centro galáctico es el lugar de máxima concentración de estrellas y de energía. Esta energía cósmica positiva penetra a nuestro planeta por el polo norte y luego irradia todo el poder de su electromagnetismo a toda la superficie del planeta, produciendo así el mejor efecto benéfico y positivo que recibe la tierra en todo el año. Esta energía la recibe tanto el planeta como todos los seres vivos que lo habitan.
Siempre se han tejido historias sobre personajes generosos y de gran bondad como Santa Claus, quien vive en el polo norte y "casualmente" en el día de Navidad viaja por todo el planeta cargado de regalos, de dávidas y cosas buenas, para todos por igual. Podemos apreciar que esta historia coincide perfectamente con un hecho astronómico real, una energía positiva que desde el polo norte se desplaza a todos los rincones del mundo.Entonces, ¿quién es el Espíritu de la Navidad? pues bien, recibe diversos nombres, diversos orígenes, y todos, absolutamente todos, son válidos, bien sea Santa Claus, San Nicolás, Papa Noel, Maestra Natividad o como queramos llamarlo, poco importa quien es, sino el mensaje que trae.Una de los relatos sobre este ser dice así:"Cuenta el Arcángel Uriel, uno de los arcángeles más cercanos al trono de Dios, que hace muchos, muchos años, llegó al planeta Tierra un bello Ser proveniente de una galaxia muy lejana y evolucionada, quien se instaló en lo que conocemos hoy día como la península Escandinava, en la zona norte del planeta; era alto, delgado, de aspecto adolescente; su piel emanaba luz de tonalidad roja-dorada, su cabello larguísimo era castaño con destellos rojizos y sus ojos inmensos, rasgados, color ámbar como miel acabada de libar. Manifestaba un manejo absoluto del conocimiento de cómo traer al plano físico todo lo que deseamos en nuestro corazón (Poder de Precipitación) e impartía sus enseñanzas universales a través de fábulas, cuentos y anécdotas graciosas que hacían las delicias de todos los habitantes de las ciudades que con asiduidad y generosidad visitaba cada año.Con su pericia en el manejo de la Sustancia Universal y su gran Amor a toda la humanidad, el Amado Maestro Natividad repartía regalos de gran valor, que eran energía pura y condensada provenientes del propio Creador, los cuales eran usados con gran sabiduría por los seres humanos que en esa época sólo conocían el Bien, el Amor, la Generosidad, la Sencillez, la Solidaridad y la Armonía en sus relaciones diarias como hermanos hijos de un solo Dios.Con el transcurso de los años su generosa labor, amor y servicio se convirtieron en una leyenda extensiva a todo el planeta, tanto que hoy lo conocemos como un SER, todo Amor, todo Unidad, todo Compasión, siempre dispuesto a estar en cada hogar que le invoque desde el espacio del perdón, el amor, la misericordia, la hermandad, la compasión y la pureza."
Existen otras teorías referentes a este ser, de ellas la más conocida es:"Al Espíritu de Navidad se le puede considerar como un Egrégor que se formó en el instante del nacimiento de Jesús. Es una creación de la mente humana. La escritora y metafísica Conny Méndez, en su libro "Un Tesoro Más Para Ti", dice textualmente: "El Espíritu de Navidad, esa actitud dadivosa que se despierta en los días de Pascua, es un Espíritu femenino que tiene más de dos mil años. Se formó con el Egrégor que surgió con el nacimiento del NIÑO JESÚS. Su nombre es María, aunque no es la Madre Virgen. Se le puede invocar para que nos invada de deseos de regalar, de alegría y de devoción". Como podemos apreciar es un Egrégor formado en esa época. Los Egrégores son creaciones humanas que están en el plano astral o en el emocional. Son seres artificiales que dependen del pensamiento o sentimiento d su creador para mantenerse con vida. Hay Egrégores personales, grupales, colectivos, nacionales y mundiales, como el Espíritu de Navidad. Se mantiene con el calor y el amor que le brinda la humanidad, con sus pensamientos y deseos."
Lo realmente importante es hablar de los dones que trae y como nos preparamos para recibirlo, el se hará realmente presente si tenemos disposición al cambio hacia lo superior en nosotros, pues es a través de nosotros mismos que el se manifiesta, visto así, el Espíritu de Navidad son ustedes, soy yo, somos todos los que llevemos a la práctica todos nuestros pensamientos positivos.
A pesar de ser ésta una tradición de origen nórdico, se ha introducido con mucha fuerza en nuestro país, logrando que niños, jóvenes y adultos lleven a cabo distintos ritos, con el objeto de pedir deseos o simplemente dar gracias por las bendiciones que han recibido a lo largo del año.
Ahora bien, para recibir al Espíritu de la Navidad tal y como él se merece, debemos, además de estar del mejor humor posible, con una sana alegría y con ganas de hacer todo lo que se nos pida sin reclamar, arreglar nuestras casas y a nosotros mismos para que todo aquello que deseemos con fuerza y corazón se nos cumpla.
Comenzaremos por la casa; el 21 de diciembre en la mañana para limpiar, debes encender bastante incienso de mirra y después del mediodía comienza a encender incienso de mandarina. Coloca una estrella de varias puntas, la que consideres más bonita, ya sea comprada o elaborada por ti, y puedes ponerla en tu árbol de Navidad, en la puerta, en la pared, en el pesebre o nacimiento, o donde lo desees; lo importante es que de una u otra manera se quede la radiación del Espíritu de la Navidad y que ilumine siempre con su luz sagrada a la casa y a las personas que allí viven.
Continúa ambientando tú casa con olores de pino y con decorados navideños, donde resalten los colores rojo, verde y blanco. A este ángel le gustan mucho las melodías navideñas, ponlas y sentirás su presencia cada vez que las escuches. Enciende velas rojas, doradas y violetas, siempre en números impares. En fin, todos los detalles que coloques con amor en esta fecha serán dedicados al Espíritu de la Navidad.
En cuanto al ritual para ti, debes hacer un baño con esencias de mandarina y perfumar todo el ambiente. Lleva a cabo un acto de amor y gratitud ante ese Dios paciente, que siempre está dispuesto a perdonar. Después de esta purificación, con el corazón lleno de alegría y esperanza, comienza a escribir lo que deseas, usando una cara del papel, con espacio suficiente para poder cortar cada petición por separado. Prepara tu carta de peticiones en la que pedirás todo lo que desees, desde lo invisible como amor, paz, opulencia; hasta lo visible: automóvil, casa, celulares, etc.
Las peticiones deben ser impares, es decir, tres, cinco, siete de cada orden, siguiendo de esta manera: 1) por la humanidad; 2) por nuestro país; 3) por nuestros familiares y amigos más cercanos y 4) nuestras peticiones personales. Podemos pedir también: comprensión, armonía en la pareja, en las relaciones comerciales o empresariales, salud, eliminación de malos hábitos, etc. Relájate y haz una reflexión, pidiendo de corazón por las faltas reconocidas y las que reconoces. Luego perdona, perdona y perdona.
Cuando culmines tu carta debes sacarle varias copias y conservar el original. Es importante recalcar que las peticiones son personales y se guardan hasta el siguiente año, cuando se evalúa si los deseos que hicimos se cumplieron; si así fue, debes quemar los papeles donde se encontraban escritos los deseos del año anterior y realizar las nuevas peticiones.
Finalmente, entre las 7:00 y las 11:00 de la noche, con la carta ya preparada, realizarás una cena en tú casa en honor al Espíritu de la Navidad, le das la bienvenida y se dice lo siguiente: "En el nombre de Dios Todopoderoso le doy la bienvenida al Espíritu de la Navidad para que descienda con su energía y sea concedida por todos los presentes llenándonos de abundancia, amor, paz y prosperidad". Luego, enciende una vela con tu nombre y bendices tu carta diciendo: "En el nombre de Dios Todopoderoso y bajo el auspicio del amado Espíritu de la Navidad, bendigo la perfección contenida en estas peticiones de todos y cada uno de nosotros, para que se manifieste en nuestra vida y nuestro mundo, para el bien nuestro y el de toda la humanidad. Gracias amado Espíritu". Cuando la vela se consuma, con ese mismo fuego se puede quemar la carta original al Espíritu de la Navidad, guardamos la copia y durante el año vamos tachando las peticiones concedidas, manteniendo en nuestra mente las peticiones restantes y diciendo: "Dios me lo quiere dar y sólo está esperando el mejor momento para darme una maravillosa sorpresa".
Ahora ya estás preparado para recibir armoniosamente al Espíritu de la Navidad!!.
7.12.06
El Perro Fernando

Por Mempo Giardinelli
Cualquiera que haya visitado esta ciudad sabe que uno de los iconos de Resistencia es el Perro Fernando. Un cuzquito blanco que vivió en los años 50, tuvo un oído musical perfecto y es todavía, junto con las casi 500 esculturas de sus veredas arboladas, algo así como la representación simbólica de la capital del Chaco.Dicen que su dueño fue un cantante de boleros que un día recaló en la ciudad y se llamaba Fernando Ortiz, aunque otra versión atribuye el nombre al patrono departamental: San Fernando, venerado por los primeros inmigrantes friulanos con el aditamento “de la Resistencia”.La leyenda dice que este alegre perrito se ganó la admiración y el amor de todo un pueblo por su excepcional oído musical. No había fiesta de casamiento, cumpleaños, carnaval o concierto al que Fernando no entrara para sentarse junto a las orquestas, o a los solistas, y darles su aprobación meneando la cola o, tras parar las orejas ante el más mínimo furcio, soltar gruñidos y hasta aullidos desaprobatorios. Y en las Navidades su presencia en una casa era siempre buena señal.Era fama que jamás se equivocaba, y los mismos músicos solían aceptar que, en el momento señalado por Fernando, en efecto habían pifiado una nota. Lo que los oídos humanos no advertían, el perrito, implacable, lo denunciaba. Y no había músico que se atreviera a impedir su entrada ni a expulsarlo, porque toda la ciudad confiaba ciegamente en su oído. Fernando fue como un gorrión de cuatro patas, popular y amado, y acaso por eso mi madre decía que de no haber sido Resistencia una ciudad de morondanga, otra que Edith Piaf.Los fines de semana, inexorablemente, Fernando recorría fiestas a su antojo y obviamente sin invitación. Nadie disponía de su agenda, y su presencia era imprevisible. Pero era tal honor que llegara a un festejo que después, seguro, los organizadores o dueños de casa fanfarroneaban por la visita.Yo era chico y casi todas las tardes acompañaba a mi papá al Bar La Estrella, donde los hombres charlaban y jugaban al truco o al tute, y todo el tiempo se escuchaban tangos y conciertos en la enorme radio que los japoneses ponían sobre el estaño. Y ahí estaba, digno y sereno, escuchando atentamente mientras comía maníes bajo alguna mesa, o echadito al sol en las veredas amplias, el perrito que todos decían que habría merecido más que ninguno ser el icono de la RCA Victor.Cuando llegaba el verano, los preparativos navideños se hacían en esas mesas deliciosamente organizadas: aquí los peronistas con Don Chacho Bittel y sus eternos ministros, algunos de los cuales fueron campeones de tute cabrero y otros en el arte de hacerse ricos a costa de todos. Allá los radicales del Bicho León, mirando al poder como algo siempre lejano. Y junto a aquella ventana los socialistas, encabezados por el prócer chaqueño Guido Miranda, historiador y periodista.También se sentaban, a otras mesas, empresarios, contrabandistas, médicos distinguidos, abogados charlatanes y buscas de todo pelaje. El Bar La Estrella era como un mercado persa y allí Fernando, el cuzquito melómano, recibía raciones que completaba en su diario vagar por otros bares como el Sorocabana, frente a la plaza, que era el más lindo y hoy es un patético edificio que en cualquier momento puede ser demolido.Creo que fue la Navidad del ‘57, o el ‘58, cuando visitó Resistencia un famosísimo pianista polaco, de apellido Paderewsky. Ofreció un concierto único en el Cine Teatro Sep, el más importante de la ciudad, y por supuesto mis papás me llevaron. La sala estaba repleta y Fernando se acomodó bajo el piano de cola (los organizadores siempre explicaban a los músicos visitantes la ineludible presencia del cuzquito) y a la vista de más de mil personas se diría que Paderewsky y él comenzaron el concierto. Nunca olvidaré la impresión de aquel público cuando, en medio de una sonata de Beethoven, de pronto Fernando se puso de pie alzando las orejas y soltó un gruñido. Pareció que el mundo se detenía, pero Paderewsky, todo un profesional, siguió como si nada. Sin embargo, hacia el final del concierto, nuevamente el perrito sacudió las orejas y miró fijo al pianista como diciéndole oiga, la está pifiando. Entonces Paderewsky, con europea elegancia, detuvo sus manos, miró al perrito y le dijo, en duro castellano: “Tiene razón, equivoqué dos veces”. E hizo un dacapo y repitió la sonata, que le salió perfecta. El concierto acabó con una ovación, un par de bises y el discreto mutis de Fernando, que, se dijo después, tenía esa noche dos casamientos y un cumple de quince.Cuando Fernando murió, toda la ciudad lo lloró desgarrada. Creo que fue en el ‘59, apenas iniciado el gobierno de Frondizi. Lo que recuerdo perfectamente fue el solemne entierro del animalito en la calle Brown al 350, en la puerta del entonces flamante edificio de una institución cultural llamada “El Fogón de los Arrieros”. Miles de personas cubrieron la calle, las veredas y los balcones hasta más allá de las dos esquinas. Toda la ciudad estaba allí, despidiendo a su perrito.Después la vida siguió, como siempre sigue, pero esa Navidad ya no fue igual porque a la hora de los tangos no estaba el perrito de la ciudad para aprobar música y danza. Y para mí fue la primera Navidad en la que me faltó alguien que amaba. Hoy en Resistencia hay tres esculturas que evocan a Fernando. La que se supone mausoleo oficial está todavía sobre la calle Brown. Otra está como escondida bajo un manto de chibatos en la avenida Avalos, cerca del Club de Regatas. Y la tercera, que es la más grande y pretenciosa, y que creo que inauguraron los milicos durante la dictadura, está en una esquina de la Casa de Gobierno y frente a la Plaza. Curiosamente –así funciona el humor involuntario– tiene la cola alzada y apunta el culo hacia las ventanas de la gobernación.Sólo ahora advierto que han pasado más de cuarenta años y este texto me parece triste. Debe ser la Navidad, que siempre lo llena a uno de nostalgias
28.11.06
Hachiko./Reposición/


Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la prefectura de Odate, provincia de Akita al norte de Japón. Era un perro de raza Akita, macho y de un intenso color blanco. Los perros de Akita son muy famosos en Japón. Son de tamaño mediano a grande, de un color generalmente marrón dorado, aunque los hay blancos, negros y otros colores, tienen orejas puntiagudas y cara angulosa con expresión inteligente. Son bien conocidos por su lealtad.
La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba. Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya. El perro observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba a sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde. Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad.
Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho. Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro esperaba enfrente de la estación. Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos. A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, espera el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a áquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso. En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru ( Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko. Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón. Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.
Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Podemos encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeño o los no tanto.
23.11.06
"el perro es el mejor amigo del hombre"

La expresión "el perro es el mejor amigo del hombre" no es producto de la sabiduría popular sino el extracto de un discurso pronunciado por el abogado norteamericano George Graham Vest. Ésta es la historia...
Una mañana el señor Charles Burden descubrió que su galgo "Old Drum" (viejo barril) había sido asesinado. Por el tipo de munición utilizada y por el lugar donde se encontró el animal,supo que el autor del hecho había sido su vecino y que no había actuado en defensa propia, sino a sangre fría.
Así fue como Charles Burden decidió iniciar una acción judicial a Leónidas Hornsby, su vecino y matador del perro.
Corría el año 1871 y el doctor George Vest pronunció este discurso al jurado del tribunal de Warrensdburg, Missouri, Estados Unidos:
"Caballeros del jurado:
El mejor amigo que un hombre pueda tener, podrá volverse en su contra y convertirse en su enemigo. Su propio hijo o hija, a quienes crió con amor y atenciones infinitas, pueden demostrarle ingratitud. Aquellos que están mas cerca de nuestro corazón, aquellos a quienes confiamos nuestra felicidad y buen nombre, pueden convertirse en traidores.
El dinero que un hombre pueda tener también podrá perderlo, se volará en el momento que más lo necesite.
La reputación de un hombre quedará sacrificada por un momento de locura o debilidad.
Las personas están dispuestas a caer de rodillas para honrar nuestros éxitos, serán los que arrojen la primera piedra, cuando el fracaso coloque nubes sobre nuestro porvenir.
El único, absoluto y mejor amigo que tiene el hombre en este mundo egoísta, el único que no lo va a traicionar o negar, es su PERRO.
Caballeros del jurado, el perro de un hombre está a su lado en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el frío piso donde sopla el viento y cae la nieve, sólo para estar junto a su amo.
Besará la mano que no tenga comida para ofrecerle, lamerá las heridas y amarguras que produce el enfrentamiento con el áspero mundo.
Si la desgracia deja a su amo sin hogar y amigos, el confiado perro solo pide el privilegio de acompañar a su amo para defenderlo contra todos sus enemigos.
Y cuando llega el último acto, y la muerte hace su aparición y el cuerpo es enterrado en la fría tierra, no importa que todos los amigos hayan partido. Allí junto a la tumba, se quedará el noble animal, su cabeza entre sus patas, los ojos tristes pero abiertos y alertas, noble y sincero, mas allá de la muerte".
Un profundo silencio llenó la sala de audiencias cuando el Dr. Vest terminó. Los hombres del jurado quedaron vivamente emocionados, mientras que algunos integrantes del público irrumpían en llanto.
El jurado decidió en forma unánime castigar a Leónidas Hornsby con una multa de 550 dólares (400 dólares mas de lo que marcaba el límite legal) y la frase "El perro es el mejor amigo del hombre" se hizo popular para siempre.
15.11.06
BOATSWAIN - El perro de Lord Byron.

Monumento a Boatswain en Newstead Abbey
Mucho se ha escrito sobre George Gordon -Lord Byron-, uno de los más controvertidos y brillantes poetas ingleses. Recordado como una figura protagónica del romanticismo, no se conoce tanto de su amor por los animales, especialmente los perros.
En 1798, al morir su tio abuelo William, hereda el título nobiliaro y la imponente Newstead Abbey, cerca de Nottingham. Fué allí donde pasó los mejores años de su vida, siempre rodeado de sus perros, algunos de los cuales nombra en sus obras: Fanny, una perra terrier; Thunder, probablemente de raza mastiff; el bullmastiff Nelson, etc., pero ningun perro marcó tanto su vida como Boatswain, un Terranova nacido en 1803 en Canadá y que le fué regalado a Lord Byron de cachorro.
Boatswain fué la sombra de su amo, con quien compartió los años más felices de su existencia, hasta su muerte de rabia el 18 de Noviembre de 1808.
Desconsolado, Lord Byron ordenó construir en los jardines de su mansión uno de los más imponentes monumentos que un amo haya dedicado a perro, junto a un conmovedor epitafio.
En 1798, al morir su tio abuelo William, hereda el título nobiliaro y la imponente Newstead Abbey, cerca de Nottingham. Fué allí donde pasó los mejores años de su vida, siempre rodeado de sus perros, algunos de los cuales nombra en sus obras: Fanny, una perra terrier; Thunder, probablemente de raza mastiff; el bullmastiff Nelson, etc., pero ningun perro marcó tanto su vida como Boatswain, un Terranova nacido en 1803 en Canadá y que le fué regalado a Lord Byron de cachorro.
Boatswain fué la sombra de su amo, con quien compartió los años más felices de su existencia, hasta su muerte de rabia el 18 de Noviembre de 1808.
Desconsolado, Lord Byron ordenó construir en los jardines de su mansión uno de los más imponentes monumentos que un amo haya dedicado a perro, junto a un conmovedor epitafio.
*
"Cerca de este lugar
reposan los restos de un ser
que poseyó la belleza sin la vanidad,
la fuerza sin la insolencia,
el valor sin la ferocidad,
y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.
Este elogio, que constituiría una absurda lisonja
si estuviera escrito sobre cenizas humanas,
no es más que un justo tributo a la memoria de
Boatswain, un perro
nacido en Terranova en mayo de 1803
y muerto en Newstead Abbey
el 18 de noviembre de 1808."
"Cerca de este lugar
reposan los restos de un ser
que poseyó la belleza sin la vanidad,
la fuerza sin la insolencia,
el valor sin la ferocidad,
y todas las virtudes del hombre sin sus vicios.
Este elogio, que constituiría una absurda lisonja
si estuviera escrito sobre cenizas humanas,
no es más que un justo tributo a la memoria de
Boatswain, un perro
nacido en Terranova en mayo de 1803
y muerto en Newstead Abbey
el 18 de noviembre de 1808."
*
En cierta ocasión en que realizaba un viaje en barco desde el puerto de Londres, el perro que le acompañaba se cayó al agua. Inmediatamente mandó al capitán que detuviera el barco para recoger a su animal. El capitán del barco se negó a parar y se excusó diciendo que no estaba en el reglameto recoger animales caídos al agua y que sólo podría dar marcha atrás a la nave en el en caso de que cayera un hombre al agua.
Ni corto ni perezoso, Byron se arrojó al agua para socorrer a su perro y le reclamó al capitan que cumpliera con el reglamento. A Lord Byron se le atribuye la frase: “Cuanto más conozco a los hombres más aprecio a mi perro”.
Ni corto ni perezoso, Byron se arrojó al agua para socorrer a su perro y le reclamó al capitan que cumpliera con el reglamento. A Lord Byron se le atribuye la frase: “Cuanto más conozco a los hombres más aprecio a mi perro”.
28.9.06
Canelo
Resulta que hace unos años en Cádiz hubo un señor que, enfermo , acudía diariamente a diálisis (cualquiera sabe lo que es eso) al Hospital Puerta del Mar. En su paseo lo acompañaba siempre su amigo Canelo.
Un día el hombre se puso peor y los médicos decidieron que se quedara en el Hospital. Nadie avisó a Canelo, asi que siguió en la puerta, esperando. Pasaron los días y el señor se murió. Pero su amigo, que no se había movido de la puerta en unas semanas, siguió sin darse por enterado.
Las personas que trabajaban en el Hospital y los vecinos de la zona, se fueron dando cuenta de la presencia del perro y alguien les contó la película. Canelo cruzaba la avenida y acudía rutinariamente a buscar a sus ‘vecinos’ para que le dieran algo que le posibilitara la espera. Pero una vez conseguida su ración diaria, volvía a la escalera del Hospital a hacer guardia...
Pasaron muchos años, 12 años dicen los periódicos... Canelo tuvo que soportar el acoso de los perreros municipales, y de esas personas que quieren ver siempre limpio todo lo que les rodea, aunque por dentro estén llenos de mierda. Los vecinos y algunas protectoras de animales se erigieron en defensores de Canelo que siguió viviendo junto al Hospital. Cuentan que la asociación Agaden lo mantuvo vacunado y sano todo ese tiempo, y comida no le faltó. Pero su casa era la calle, junto al Hospital. Nadie supo convencer a Canelo de que su amigo se habia ido hace 12 años y que no volvería.
Un mal día, y siendo ya mayor, lo atropelló un coche. Sus reflejos y su vitalidad ya no eran los mismos, y la carretera no entiende de méritos.
....
Al cabo de un par de años, el ayuntamiento de Cádiz decidió dedicarle una callecita que linda con el Hospital. Junto al rótulo una plaquita donde aparece su cara en relieve. Yo he visto la calle y no es gran cosa. Asi que creo que la calle sale ganando con este homenaje más que Canelo. La ciudad de Cádiz tiene un atractivo turístico más. Una leyenda urbana que no es tal porque está perfectamente documentada.
Durante ese tiempo Canelo salió en la tv varias veces, fue un perro “mediatico” y conmovedor. Como uno de esos poetas o artistas fallecidos que sirve a los políticos y a los culturetas para pelearse, regatear o discutir mientras ellos permanecen ajenos en el cielo o en su gloria póstuma.
Canelo hizo de la esperanza y la paciencia un modo de vida. También hay personas que dicen que Canelo olvidó a su amigo a los pocos meses. Y que simplemente permaneció allí haciendo de ese lugar su territorio y disfrutando de una manutención segura proporcionada por todos los amigos que hizo. Son personas que dicen que la gente tiende a “humanizar” (=atribuir conductas propias de humanos) a los perros mientras que nosotros no somos nada humanos y simplemente nos guía la necesidad y el instinto.
El caso es que esos políticos que dedicaron a un perro difunto una callecita, no regalan a los habitantes de Cádiz ni 100 metros de playa donde poder pasear perros. Cádiz tiene kilómetros de playa, pero la sola presencia canina constituye un delito sancionable con multas para el dueño. Durante todo el año, a ninguna hora, ni un solo metro de playa para el amigo Canelo, aunque vaya con correa y bozal. Tampoco parques ni zonas de expansión (en Cádiz no hay suelo... para eso estaría la playa) donde ir suelto. En los que ya existían, quizas permitan ir atado. En los que construyen nuevos, te prohíben la entrada.
No me extraña que haya gente que trate de “humanizarnos”. Realmente necesitarían que lo fueramos para enseñarles cuatro cosas que ellos han olvidado.
7.3.06
Grigio: el perro de Don Bosco

Don Bosco dejó el recuerdo de un hombre, inolvidable acróbata en sus ratos libres, es el patrono de los ilusionistas. Fundó 1a orden de los Salesianos aunque Juan Bosco, nacido en 1815 y muerto en 1888, fue canonizado por haber sido el apóstol de los “ chicos malos “ de Turín .
Un perro no menos extraordinario jugó un gran papel en la vida de quién fue el San Vicente de Paul italiano.
Una noche de otoño de 1853, Juan Bosco, iba por una calle de mala fama de Turín. De pronto apareció un perro que empezó a seguirlo. El sacerdote miró sorprendido a ese animal que nunca había visto. Lo acarició. El perro se estuvo quieto un momento y después se alejó.
A partir de entonces, cada vez que el sacerdote se encontraba solo por la noche en un sitio peligroso, lo acompañaría aquel perro llegado de ninguna parte que después desaparecería. Don Bosco le puso el nombre de “Grigio”, es decir “Gris”.
En efecto, el animal era de ese color. De tamaño grande, tenía el hocico fino, orejas rectas, pelaje abundante y cola en penacho.
SIEMPRE ACUDIA CUANDO HACIA FAL TA
En aquella época, las persecuciones contra Don Bosco venían de los valdenses, unos heréticos cuyo último bastión fue el Piamonte y que rechazaban el culto de los santos, el sacerdocio y la mayoría de los sacramentos. Predicaban la pobreza.. Una noche un hombre disparó contra el sacerdote. Habiendo fallado se lanzó sobre su víctima.Pero Grigio estaba allí; empujó al malvado y lo obligó a huir.
Otra vez, Juan Bosco iba unos cuantos pasos detrás de dos individuos. Sintiendo el peligro dio media vuelta, pero antes de que pudiera gritar se le echaron encima los granujas y le cubrieron la cabeza con una bolsa. Surgido como por milagro, Grigio se puso a ladrar y tiró al suelo a uno de los hombres al que inmovilizó agarrándole la garganta con los colmillos, mientras el otro huía. Don Bosco le hizo comprender al perro que soltara al bribón que también huyó corriendo.
Otra noche, al sacerdote lo atacó un malandrín armado con una estaca. Juan Bosco, que no conseguía escapar, le tuvo que dar una trompada muy fuerte. El malhechor lanzó un grito y de los matorrales cercanos empezaron a salir todos sus cómplices.
El sacerdote se sintió perdido. Pero Grigio apareció una vez más. Y se puso a dar vueltas alrededor de él, enseñando los colmillos.
Por favor, gritó uno de los hombres, Llame a su perro, ¿no ve que va a morderme?
_¿Y que quiere Ud. que haga?, dijo Don Bosco
_Perdónenos, Sr. Cura, somos unos pobres tipos; nos han dado mil francos....
_¿Y por esa cantidad me habrían matado?
_Llame a su perro.
_Primero prométanme que me dejarán tranquilo a partir de ahora.
_Se lo juramos por la Virgen
Grigio, ven. ¡Bravo me has salvado la vida!.
Sólo en una ocasión se puso el perro a gruñirle a Don Bosco.
Una noche, el cura quería salir y Grigio se lo impidió. Durante media hora le cerro el paso obligándiolo a quedarse en casa.
Un cuarto de hora más tarde, llegó un vecino para advertirle, que había escuchado una conversación donde se había enterado de que le preparaban una emboscada.
¿Cómo pudo saberlo Grigio?
Otra noche, el perro llegó al Patronato. Se acercó al Cura, puso el hocico en la mesa donde aquel estaba cenando y volvió a salir.
Juan Bosco comprendió. Un amigo lo había traído más pronto de lo previsto. Inquieto porque no lo había visto regresar, Grigio quiso asegurarse de que realmente estaba allí.
El perro, nunca le aceptó comida a Don Bosco, ni por supuesto ningún cobijo. En cuánto a los niños estos podían acariciarlo y hacerle cuantas travesuras se le ocurrieran; dejaba que le tiraran de los pelos o de las orejas.
Cuando desaparecieron las persecuciones contra Don Bosco, el Gris dejo de presentarse.
¿Que explicación?
La historia de Grigio es absolutamente extraordinaria. Parece bien comprobada; aparece en todas las biografías del Santo y hasta en los comics, que se han inspirado en su vida.
Se trataba de un animal de carne y hueso, no de un perro fantasma. La hipótesis más razonable consiste en considerarlo un perro errante que se había apegado al Cura. Aunque ¿Cómo se podría haber dado cuenta de los peligros que le acechaban?
Claro está que Juan Bosco intentó saber de dónde venía el perro. Una mujer le contó que había ese perro había muerto hacía muchos años, Una persona más tarde le preguntó al Cura que pensaba y éste le respondió:
” Decir que era un ángel daría risa. Pero tampoco se puede decir que fuera un perro corriente”.
Cada cual es libre de calificar este fenómeno de paranormal, sobrenatural o milagroso.
En todo caso resulta increíble que la historia de Grigio digna de una leyenda medieval, haya pasado en el siglo XlX.
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